jueves, 23 de septiembre de 2010

Un mes en la ciudad

Hoy hace justo un mes que llegue a NY. Lo sé porque al ir a pasar el torno del metro me ha dicho que mi ticket mensual ya no me servía. Como pasa el tiempo. Si llegue ayer mismo!!!

Por fin tengo casa!!! A pesar de las múltiples dificultades y de que me han hecho pagar un año por adelantado por ser un maldito indocumentado sin número de seguridad social. Yo solamente tengo un visado de estudiante (F1), que te de muy pocos privilegios. Con este visado cualquier trámite inicial se hace un poco más complicado, pero no imposible, ni mucho menos. La gran mayoría de las cosas las puedes solucionar con……dinero, como no. Como el alquiler del piso. Hemos tenido suerte y el piso es lo que llaman aquí renta protegida (rent control), por lo que no pueden inflar los precios ya que el ayuntamiento los supervisa.

Mi casa en el East Village

Además os puedo asegurar que por lo que pagamos está muy bien. Es un edificio bastante nuevo, con ascensor, lavandería (muy pocos tienen lavandería propia), patio trasero para hacer barbacoas, y me incluye la mayoría de los servicios (“utilities included”). Eso sí, aunque el precio visto lo visto es muy bueno y la mayoría de mis compañeros de la universidad están envidiosos porque pagan incluso el doble por lo mismo o peor, sigue siendo una barbaridad.

Manhattan Bridge y al fondo Brooklyn Bridge

Lo cierto es que las dos últimas semanas no se puede decir que hayan sido las mejores en la ciudad, porque el hecho de no tener casa y de no tener libros no me ha permitido seguir el curso y me ha pillado el toro. Ahora ya le voy cogiendo el ritmo, pero la verdad es que lo que me avisaron de que iba a tener que currar acertaron de pleno. Aquí las clases son lo de menos. Fuera de clase te tienes que machacar. Y en eso estamos, que para eso me he gastado todos mis ahorros. Acaso os creíais que esto iba a ser todo fiesta y diversión?, menos mal que lo tenía claro.

Otro tema curioso es la cultura de los libros. Aquí por asignatura te exigen un libro que te cuesta $200, y no exagero, por lo que cada trimestre te puede salir por unos $1000. Escalofriante. Como me he grapado los bolsillos lo que he hecho ha sido alquilarlos, que te cuestan 4 veces menos, pero claro, no te los puedes quedar, aunque tampoco creo que me los pudiese traer de vuelta a España, a no ser que cada vez que venga un amigo me lleve uno de vuelta en el fondo de la maleta.

Lo que sigue siendo divertido es la cultura de Brunch.” Brunchear” como lo llamo yo. El sábado o el domingo es más que recomendable bajar a uno de los miles de restaurantes que ofrecen buenísimos brunches a buen precio, con muy buen rollo y en sitios muy divertidos. Yo ya he visitado un montón de ellos y me he integrado en esta cultura sin ningún problema (bueno, a veces algún problema, porque las bebidas que incluye el brunch bloody Mary picante, mimosa,…no son muy de mi agrado).

Otra de las cosas divertidas que he hecho últimamente fue ir al Soho a disfrutar de la Fashion Night, que es un día en el que las tiendas abren hasta más tarde y miles de curiosos se acercan a comprar. Las tiendas ponen DJs, algunas dan algo de comer, pero la gran mayoría están abarrotadas, sobre todo por curiosos que quieren pillar a algún famoso. Nosotros solo vimos a Serena Williams, pero por las aglomeraciones de gente debía de estar la mitad de Hollywood.

La busqueda del famoso por el Soho

Ahora que estoy un poco más al día ya me toca recuperar el tiempo perdido y volver a disfrutar de la ciudad. Para empezar este sábado voy al parque de atracciones Six Flags, que por si no lo conocéis es simplemente es-pec-ta-cu-lar. Tiene la mejor montaña rusa del mundo Kingda Ka (a mis hermanos les digo que tiene una incluso mejor que la que ellos vieron en Sanduski). Pero esto es otra historia….

K

PD: he encontrado a mi proximo candidato para senador. Con ese nombre llegará a lo más alto:

Cartel electoral en Brooklyn, cerca de Ikea

martes, 7 de septiembre de 2010

Keep on movin'

Esto se pone en marcha. Aunque sigo siendo un homeless sin hogar, ya he empezado mis clases, y visto lo visto me va a tocar empollar bastante, más ahora que me han aceptado en lo que aquí llaman Programa de Seguimiento, o Cohort Program, en el cual te exigen un mínimo de 5 asignaturas (o 15 créditos) por semestre. Mas las clases intensivas de ingles que he decidido tomar por mi cuenta no creo que me vaya a aburrir mucho.

Pero bueno, aparte del tema escolar, siempre me queda algo de tiempo para disfrutar de la ciudad. Seguro que aun tendrá mas tiempo cuando tengamos nuestro propio apartamento y nos podamos despreocupar del alquiler, de los muebles, de la televisión por cable, de las tarjetas de la lavandería y un largo etcétera que parece no acabar nunca.


vista del skyline desde el Upper East

El clima sigue acompañando por lo que este largo fin de semana (el lunes fue festivo - labor day) pudimos hacer alguna cosa interesante. Una noche nos fuimos a tomar una cervecita y a cenar al Lower East. Volvimos a un restaurante que se llama Schillers Liquor Bar que es muy chulo, aunque un poco caro para lo que te dan, y con un ambiente muy bueno. Los sándwiches son simplemente deliciosos. El lunes tomamos un semi-brunch (de esto ya hablare más adelante porque es algo que merece una mención aparte) por la zona del Soho, en un sitio que tenía pendiente que se llama Cafe Noir donde la mayoría de los platos tienen nombre español. Además en esa manzana hay un montón de sitios chulos que ya iremos probando poco a poco.

New Museum en la calle Bowery (edificio diseñado por Sanaa)

El lunes festivo después de hacer unas compras por el Upper East y el Mid Town y del brunch que ya he mencionado, pillamos un metro a Brooklyn para ver el West Indian Parade que se celebra anualmente en este barrio. Simplemente salir del metro nos costo Dios y ayuda, y una vez fuera era casi imposible ver nada del carnaval debido a la aglomeración de gente. Este carnaval esta principalmente organizado por todas las comunidades caribeñas de NY y consiste en una serie de carrozas con reggaeton a todo volumen, con la gente disfrazada bailando a su alrededor. Sobre el papel todo suena más o menos bien, pero lo cierto es que el carnaval de Tenerife le da mil vueltas. Pero bueno, había buen ambiente y siempre es curioso como se lo montan los caribeños por aquí. Alrededor de la cabalgata montan infinidad de chiringuitos cutres donde venden comida, banderas, helados,... y la gente se sienta en cualquier lado a disfrutar de los temazos que berrea un speaker desde lo alto de las carrozas. A ella le gusta la gasolinaaaaa...tremendo. Pero había que verlo.

Por desgracia no pudimos visitar Prospect Park del que tan bien me han hablado porque por medidas de seguridad estaba cerrado. Aquí la seguridad es lo primero. En Otoño volveremos que he leído que es realmente bonito, y que el jardín botánico es una maravilla.

Aparte de estas experiencias hay algunas cosas que tras un par de semanas ves que están a la orden del dia:

- Hay ratas por todos los lados. Algunas son como gatos de grandes.

Rata gigante junto al Lincoln Center

- Hay chinches (bed bugs) también por todos los lados. Tuvimos una mala experiencia con una banqueta que intentamos recuperar, y que al mojar....mejor no doy detalles.
- Las bebidas son carísimas. Una cerveza en cualquier bar cuesta unos 6 o 7 dólares más uno o dos dólares de propina. Por supuesto propina para todo. Solo en las Happy Hours están a un precio razonable (unos 3 o 4 dólares mas la propina, of course). Y del vino mejor ni hablar. Carisisisimo. Y esta muy de moda beber vino. Hay Wine Stores por todos los lados, y el vino español tiene mucho éxito.
- La gente en general es muy agradable y te ayuda bastante. Yo creo que ni el 20% de la población es neoyorkina de nacimiento. No hay más que mirar en mi universidad: Indios, Chinos, Armenios,...es la multiculturalidad en su grado máximo.
- La densidad de chiflados por kilometro cuadrado debe de ser la más alta del mundo, porque es increíble la de pirados que hay por aquí. Inofensivos, eso sí.
- La ciudad es como una película. Por todos los lados ves cosas interesantes y gente peculiar. Me encanta pasear por sus calles. Tengo los pies como Pedro Picapiedra, pero merece la pena.

Otro dia seguiré contando mas historias...
K