lunes, 14 de septiembre de 2015

Islandia

Iceland

Hace tiempo que tengo escrito este resumen de mi viaje a Islandia, pero por una cosa o por otra no lo había publicado. Mas vale mas tarde que nunca….

Blue Lagoon

Cut and paste:

Debido a mi pasión por la naturaleza hacia tiempo que tenia en mente este viaje. No se me ocurre ningún otro país con tantos contrastes naturales y climáticos, donde en un miso día puedes pasar de estar en la playa mientras nieva a lo alto de una montaña con un sol esplendido. Y todo ello casi en las más absoluta soledad salvo algún que otro turista sobre todo en las atracciones mas cercanas a Reikiavik.

El Troll nos da la bienvenida

En principio el viajo estaba organizado para ir yo solo por mi cuenta y riesgo, pero finalmente dos buenos amigos decidieron acompañarme, y la verdad es que fue un acierto en todos os sentidos. Creo que nos entendimos bastante bien, teníamos las misma ilusión y además nos permitió compartir gastos, que en Islandia se agradece bastante porque es un país francamente caro. No tanto si vas desde Nueva York como es mi caso, pero aún así el precio de la gasolina, o de la cesta de la compra es realmente elevado, al igual que el coche de alquiler. Económicamente desde luego compensa mucho ir acompañado.

Reikiavik desde el campanario

Dos de nosotros nos adelantamos y volamos desde Nueva York a Reikiavik el viernes y llegamos a la capital bien pasada la media noche.
A la mañana siguiente y para hacer tiempo mientras esperábamos al tercer componente de nuestro equipo Fuimos a la atracción turística por antonomasia en Islandia: the Blue Lagoon. Un lago artificial/spa geotérmico donde las aguas termales cargaditas de minerales le dan un tono azulado muy bonito que contrasta espectacularmente con los tonos negros de la roca volcánica que lo rodea. Esta infestado de turistas, y es muy buena idea reservar con antelación, pero a pesar de todo creo que es algo que probar sin duda.

Paisaje Islandes

Tras nuestro relajante baño nos dimos un paseo en coche (llovia bastante) por la península cercana al aeropuerto (Reykjanesfólkvangur) donde las formaciones volcánicas son espectaculares, y la carretera que la atraviesa parece que te conduce por la superficie de un planeta lejano de la Guerra de las Galaxias.

Blue Lagoon

Después nos fuimos a comer y a visitar Reikiavik. Definitivamente uno no viene a Islandia para visitar Reikiavik. La ciudad no vale demasiado, ni siquiera el casco histórico. A cambio, la vida nocturna es sorprendente y los islandeses son fiesteros profesionales. Al ser sábado por la noche pudimos tomarnos unas copas y conversar con algunos de los locales. En general la gente es extremadamente amable, hablan muy bien ingles y no es complicado que alguno chapurree en español también.

Paisaje Islandes 2

A la mañana siguiente (Domingo), y ya con el equipo al completo, tomamos carretera y manta y nos dirijimos hacia el norte con una primera parada en Borgarnes. Ants de continuar nada mas salir de la capital en seguida te das cuenta de lo que te espera: casi nadie en la carretera (salvo ovejas gordas en los arcenes que te obligan a conducir con los ojos abiertos de par en par) y cada una de las “ciudades” marcadas en el plano se reducen a pueblecitos de un puñado de habitantes. Lo pueblos en general no tienen mucho encanto, con casas muy funcionales y construidas con materiales resistentes al horrible clima invernal. Pero siempre te encuentras con alguna sorpresa en el camino, con pequeñas granjas situadas junto a cascadas increíbles o enormes acantilados frente al mar. Desde luego si te gusta la fotografía Islandia es la Meca.

Crater del Hverfjall

Tras una brevísima parada en el pueblecito en cuestión continuamos nuestra marcha hacia el Parque Nacional de Snæfellsjökull. Paramos en el “visitor center” de Hellnar para informarnos y recorrimos la bonita península rodeando el volcán Snæfellsjökull, visitando las playas y los acantilados, e incluso escalando al pequeño cráter Saxholl. Una vez terminamos nos dirigimos a nuestra primera Guest House en las afueras de Grundarfjordur literalmente en medio de la nada. 

Crater del Krafla

Como aun teníamos algo de luz, decidimos ir a cenar a Stykkishólmur disfrutando de los impresionantes campos de lava por el camino. Una vez aquí visitamos la iglesia futurista que presidia el pueblo, dimos un paseíto por el puerto con unas vistas del océano increibles y encontramos un magnifico restaurante para cenar (Narfeyrarstofa). Esta claro que aunque la Guest House estaba bien nos equivocamos y nos teníamos que haber quedado aquí a dormir. Apuntado para la próxima.

Litlanesfoss

Nuestro plan de comidas para el viaje fue desayunar en las Guest Houses ya que todas ellas están muy bien equipadas con una cocina pequeña y todo lo que se puede necesitar para una corta estancia.  Algunas nos incluían el desayuno y otras simplemente nos lo preparábamos nosotros. Para comer normalmente casi todos los pueblitos tienen lo que llaman allí “bakeris” que vienen a ser pequeñas pastelerías donde venden bollos y bocadillos. Muy recomendable probar la bollería local. Tienen unas rosquillas y unos bollos de chocolate realmente deliciosos.

Parque Nacional de Skaftafel

Sin embargo para cenar, y esto lo teníamos claro queríamos darnos un homenaje siempre que fuera posible. El pescado en los restaurantes es delicioso, extremadamente fresco y muy bien cocinado. No es caro, pero oye, para eso se trabaja duro el resto del año.

Paisaje Islandés 3

Al día siguiente (Lunes) nos esperaba un largo camino en la carretera. Por desgracia la duración de nuestro viaje no nos permitió desviarnos para visitar los fiordos de la península Vestfirdir (fiordos del Oeste). Casi mejor porque así tengo excusa para volver en el futuro. Turnandonos en el todoterreno, con un tiempo de perros,  esquivando ovejas  y pararando de tanto en cuanto para hacer fotos del paisaje de postal, llegamos a Akureyri que es la segunda ciudad mas grande de Islandia y que es más bien un pueblo grande. Hicimos una breve visita y aprovechamos para aprovisionarnos en el supermercado. De aquí, y antes de que cayese el sol salimos pitando a nuestras primeras gran cascadas: Godafoss. No muy altas pero muy bonitas con el sol de atardecer. De aquí continuamos hasta Husavic donde pasamos las próximas dos noches.

Laguna glacial de Jökulsárlón

El día siguiente (Martes) lo pasamos entero visitando el lago Myvatn y sus alrededores: el bonito cráter de Krafla, los cercanos campos de lava todavía humeantes y su central geotérmica, subimos caminando al enorme cráter de Hverfjall, condujimos alrededor del lago, visitando los campos de lava, y después de comer nos dimos un homenaje en los baños naturales junto al lago. No lo tienen tan bien montado como en el Blue Lagoon, es todo mucho más rustico pero merece mucho la pena parar a relajarse un poco y tomarse una cerveza.

Playa de Reynisfiara

A la mañana siguiente (Miercoles) nos dirigimos hacia el Parque Nacional de Jökulsárgljúfur entrando por el Norte por la “carretera” 862. Aprovecho para comentar que en Islandia aún hay muchas carreteras sin asfaltar donde hay que circular bastante despacio (hay otras sin asfaltar pero en muy buen estado donde se puede ir mas rápido) y con mucho cuidado. Nosotros tuvimos que atravesar, no sin miedo, un par de ríos donde el agua llegaba hasta a mitad de la puerta en esta ruta. Se veía alguna obra y es muy posible que esta carretera este asfaltada próximamente, como la mayoría de las rutas donde hay alguna cosa interesante que visitar. Por lo visto la afluencia de turistas se duplica cada año últimamente, y claro, con ello vienen las mejoras de las infraestructuras. Una pena la verdad, porque le da cierto espíritu de aventura a viaje. Pero volviendo al hilo, después de conducir por la “carretera” durante un par de horas con un viento tarifeño y un paisaje desolador llegamos a las increíbles cascadas Detifoss y Selfoss. Muy recomendables las dos. Con un contraste entre las dos orillas alucinante.

Alojamiento en Eskifjordur

Y de aquí tiramos millas dirección Egilsstadir, dondecomo íbamos con tiempo, tomamos un desvío bordeando el lago Lagarflijon y subir a visitar las cascadas de Litlanesfoss y Hengifoss (llegado a este punto se entiende que en Islandes “foss” significa cascada, claro). Hay que caminar cuesta arriba para visitarlas pero creo que el esfuerzo merece la pena. Eso si, a pesar de ser Hengifoss la más famosa con sus 128m de altura, a mi me gusto mucho más Litlanesfoss por sus formaciones basálticas.
Y de aquí a nuestro siguiente alojamiento en Eskifjordur, ya en el extremo opuesto al Este de la isla, donde nos habían recomendado alojarnos en unas cabañitas al borde del mar. Recomendación muy acertada porque las cabañas estaban increíbles, y el entorno no podía ser más bonito, pero, y siempre tiene que haber un maldito pero, nos hizo un tiempo de perros. Lo cual no me impidió pegarme un baño caliente y disfrutar de una cerveza a 3 o 4 grados bajo cero en el chulísimo hot tub fabricado en una lancha reconstruido en jacuzzi.  Si esta noche nos hubiese salido despejada, y además hubiésemos podido ver las auroras boreales creo que podría haber sido una de las mejores noches de mi vida. Aún así no me puedo quejar porque estuvo francamente bien.

Gulfoss

Y desde aquí ya nos dirigimos de nuevo al sur. Aunque parezca increíble, la dirección de hacer este viaje en sentido de las agujas del reloj vino condicionada por la duración del día. Para hacerse una idea, la duración del día durante la primera quincena de Septiembre se reduce 8 minutos cada día (!!), lo cual quiere decir que en solo una semana tienes una hora menos de luz, más aun en el norte de la isla. Y nosotros queríamos aprovechar al máximo la luz.

Parque Nacional de Skaftafel

Continuamos hacia el sur condiciendo por los fiordos del Este. Ah. Por desgracia tampoco pudimos ver ni focas, ni ballenas ni los graciosos frailecillos (puffins pero como ya los había visto en Alaska no me supo tan mal. Por la carretera llegamos a nuestro siguiente hotel en Hofn, pero como era muy temprano decidimos continuar para ir a visitar la laguna glacial de Jökulsárlón. Aquí fue donde volvimos a encontrarnos con turistas otra vez tras unos cuantos días bastante solitarios. Merce muchísimo la pena visitarlo. Ver los gigantescos icebergs flotando en la laguna, o varados en la playa volcánica es muy increíble. El contraste del hielo azulado, con el tono verduzco del mar y la arena volcánica es espectacular.
Y de aquí media vuelta para otra deliciosa cena a base de pescado fresco en Hofn en el restaurante Pakkhús.

Detifoss

A la mañana siguiente (Viernes), nos fuimos a visitar el Parque Nacional de Skaftafel. Por desgracia, una vez más nos volvió a salir un día de perros. Pero nada que no se pueda solucionar con unos buenos pantalones y una chaqueta impermeable. Aquí tuvimos la oportunidad de fotografiar varias lenguas de glaciares inmensos, e incluso de caminar hasta la falda de uno de ellos. No pudimos hacer ninguna visita guiada con crampones sobre los glaciares porque todas las excursiones se cancelaron debido a la peligrosidad de caminar sobre el hielo bajo lluvias torrenciales.
Por la tarde aproveche para caminar hasta la cascada Skaftafell (no se por que no es Skatafoss, la verdad ;-)). Otra cascada espectacular en un circo de formaciones basálticas. Y que cosas que justo cuando me volvía hacia el coche, calado hasta los huesos, se puso a lucir un sol esplendido. Ese día definitivamente me miró un tuerto.

El Troll a lo lejos

Pero como no hay mal que por bien no venga, aprovechamos para conducir hasta nuestra penúltima parada en Vik donde llegamos de milagro porque la única gasolinera entre Vik y el Parque Nacional estaba averiada…nota para el viajero por Islandia: llena el depósito cada vez que veas una gasolinera porque puede haber fácilmente 150km entre ellas. Al llegar a Vik ya provechando los últimos rayos de sol fuimos a visitar la playa de Reynisfiara al otro lado del cabo. Esta fue otra de mis mayores sorpresas. De las playas más bonitas que he visto en mi vida, y no por la arena porque eran mas bien cantos rodados de origen volcánico, sino por la situación, por el entorno, por el color del mar, por la empinada colina verde esmeralda plagada de ovejas, por las formaciones basálticas, por las columnas que surgían del mar como gigantes, por el atardecer. Una maravilla. Y de aquí a darnos otro merecido homenaje por los kilómetros recorridos en un bonito restaurante en Vik. 

 Reynisfiara

Y aquí nos ocurrió una de las cosas mas importantes del viaje. Durante todas las noches anteriores y me había levantado varias veces por la noche para intentar ver las auroras boreales (o luces del norte) pero el mal tiempo no nos lo permitió. LA verdad es que ya estábamos llegando al final del viaje, y volver de Islandia después de haber estado 10 días y no haber podido ver las auroras es realmente triste. Y eso que según el servicio nacional de auroras boreales (lo prometo que existe y te dicen la probabilidad de ver auroras y su intensidad) habíamos tenido casi 100% de probabilidad todos los días, con la maldita lluvia no pudimos nunca ver nada. El caso es que cenando un chico finlandés rubio y muy simpático que hablaba bastante bien español nos pregunto si habíamos visto las auroras, y ante nuestra negativa nos dijo: “si salís ahora a la calle las podréis ver!”…y ahí dejamos la cena enfriándose en la mesa (no sin avisar al camarero) saliendo pintando a la calle para ver un espectáculo que todo el mundo debería de ver una vez en la vida. No tengo palabras. Hay que verlo con tus propios ojos. Alucinante. Nunca estaré suficientemente agradecido con el desconocido que nos aviso. Porque al acabar de cenar, el cielo se volvió a nublar y no tuvimos ninguna otra oportunidad. Así que majete, si lees estas palabra, que sepas que te debo una. Mil gracias.

Paisaje Islandés 4

Y para nuestro último día del viaje nos reservamos el circulo turístico número 1 del país: el Golden Circle. Es lo que la mayoría de los turistas que vienen a Islandia visitan junto con los baños termales del Blue Lagoon. Mi opinión a los que se vienen tan lejos para solo hacer esto? Se equivocan. Lo mejor del país sin duda esta en las zonas más remotas. No estoy diciendo que no hay que ir a visitar el Golden Circle porque pienso que también es una visita imprescindible, pero creo que hay lugares mucho más espectaculares.

Avión estrellado en la playa

Pero bueno, como comentaba pasamos la noche en Vik, y desde allí fuimos a visitar primero el lago del cráter Kerið, que esta bien si te pilla de paso, pero a mi tampoco me mato. De aquí continuamos el camino hacia las inmensas cataratas Gulfoss que son muy espectaculares, sobre todo porque no te esperas que haya semejante corte en el relieve según te vas acercando con el coche. Muy recomendado. Y de aquí nos acercamos a ver los geiseres de Geysir donde el más famoso Strokkur tiene erupciones continuamente y es alucinante ver como se va “cargando” y de repente se forma como una burbuja de agua cristalina que revienta por los aires. 

Aurora Boreal (si, necesito una cámara mejor....)

También es algo recomendadísimo. Y de aquí fuimos a comer a un restaurante (Lindin) muy bueno junto al lago Laugarvatn antes de dirigirnos a visitar el Parque Nacional de Pingvelllir donde se puede ver y dar un bonito paseo por las grietas tectónicas.  Y con esto y un bizcocho…nos fuimos de vuelta a la capital Reikiavik a dar un último paseo, a hacer las ultimas compras y a salir a tomar unas cervezas para disfrutar de la noche islandesa.

Geysir

No me importaría volver en el futuro. Uno de mis mejores viajes sin duda. Me apasiona la naturaleza, las montañas nevadas, las playas desiertas, las enormes praderas y acantilados…y no hay muchos países donde se puedan ver a la vez y con tanto esplendor.


K