domingo, 27 de marzo de 2011

Statue of Liberty and Ellis Island

Me avergüenza reconocerlo. Después de llevar viviendo en NY más de 6 meses (tempus fugit) y de haber venido de visita anteriormente otra media docena de veces todavía no había ido nunca a visitar la Estatua de la Libertad y la Isla de Ellis.

2 horitas de cola para pillar el ferry
 
Hasta el momento para ver la Estatua de la Libertad me había limitado a coger el ferry gratuito que te lleva a Staten Island y que pasa junto a la estatua lo suficientemente cerca como para ahorrarme el dinero de ir al pedestal de la estatua.

La famosa estatua

El viernes hizo una temperatura primaveral, y confiando en que el tiempo aguantaría decidimos ir con unos amigos a visitar la estatua y la isla en cuestión.

La Isla de Ellis

Lo peor de todo sin duda son las colas de cientos de turistas que se amontonan para comprar las entradas del ferry que te lleva en una primera parada a ver la estatua y en una segunda a la Isla de Ellis. Coger los tickets no te lleva más de 20 minutos, pero luego la cola para pillar el ferry puede durar unas dos horas fácilmente, como nos ocurrió a nosotros. Eso nos pasa por no arriesgarnos y comprar las entradas por Internet que te ahorran toda esta mandanga.

Vistad de Manhattan desde la Estatua de la Libertad

Por fin llegamos a la Estatua de la Libertad. La verdad es que a mi me gusto bastante, y desde justo debajo se aprecia todo su esplendor. Está claro que comparado con el Skyline de Manhattan se queda en casi ná, pero en la soledad del islote impresiona. No voy a contar nada de la estatua que no se pueda leer en la wikipedia, lo que no deja de sorprender es que sea un maldito regalo de los franceses para conmemorar el centenario de la declaración de independencia de los americanos en 1886. Igual se hubiesen conformado con una corbata o un buen libro, pero estos franceses hacen las cosas a lo grande. Por cierto, ya se puede subir a la corona de la estatua, pero nosotros no llegamos a tiempo para conseguir entradas ya que estan bastante limitadas.

Placas conmemorativas con los nombres de los más de 12 millones de inmigrantes que entraron en EEUU por la Isla de Ellis

Después, en nuestra segunda parada fuimos a visitar la Isla de Ellis cuya función principal fue la de aduana de entrada para los millones de inmigrantes que llegaron a EEUU durante los años 1892 y 1954. Después se abandono durante muchos años hasta que se reabrió a los turistas en 1990. El edificio en cuestión me pareció bastante sorpréndete, y dentro se pueden aún contemplar un montón de vestigios de época, que te hacen a la idea de todos los tramites (papeleos, chequeos médicos, psicológicos,...) que tenían que pasar los inmigrantes para cumplir su sueño americano. Ahora con un pasaporte europeo te puedes venir 90 días atravesando el control aduanero en 10 minutos. Los tiempos cambian.

Por cierto, desde la Isla de Ellis hay unas vistas de la isla de enfrente, la de Manhattan, espectaculares. Si uno se fija bien al ampliar la foto se puede ver como va creciendo la torre (Freedom Tower) que va a a reemplazar a las Torres Gemelas (es el edificio oscuro con andamios azules). 

 Panorámica de NY desde la Isla de Ellis
K

viernes, 18 de marzo de 2011

A dream comes true

Por fin, y tras muchos años hablando y pensando en ir a colorado a disfrutar de la famosa nieve seca, o “Powder”, he podido cumplir un sueño.

Dillon, con Breckenridge al fondo

Creo que no iba a tener una mejor oportunidad en la vida para ir a las Montañas Rocosas, y aunque no me he podido permitir esquiar todos los días debido a los elevados precios (es realmente carísimo) las alternativas para disfrutar son espectaculares.

Precios de los forfaits

Reservamos los aviones y el hotel con mucho tiempo de antelación porque es temporada altísima (Sprin Break). El hotel lo encontramos en el valle cerca de las estaciones principales en un pueblo llamado Dillon que “solo” esta a 2600m de altitud.

Super 8. Supergrapa

Es el típico hotel de carretera de una cadena muy conocida aquí que se llama Super 8, como las cámaras de hace muchos años. Lo cierto es que el hotel con toda su simpleza estaba estupendo, y total para ir solo a dormir era más que suficiente. Además su situación es perfecta. Solo la estación de Aspen pilla un poco a desmano.

Kite surfing en el lago helado de Breckenridge

El primer día subimos a esquiar a Vail, a unas 25 millas de Dillon. Creo sin dudarlo que es la mejor estación de colorado, a pesar de la fama de Aspen. Es inmensa, con pistas espectaculares entre abetos y chopos, con remontes supermodernos, pocas colas, las pistas perfectamente balizadas y pisadas y una nieve que no sé ni como describirla porque es algo diferente.

Vail

Perfecta. Al estar tan lejos de la influencia del mar hay muy poca humedad en la atmosfera, y a pesar de las bajísimas temperaturas no se congela con lo cual tras el paso de las máquinas pisanieve (o “snowcats” como dicen aquí) la nieve de un día a otro suele estar perfecta.

"King of the hill" en Vail

El pueblo de Vail es bonito, con dos núcleos no muy separados, y como es habitual en EEUU con mil alternativas para los que no disfruten del esquí. Incluso tienen hogueras artificiales a lo largo de las calles para que la gente se pueda sentar en los bancos de alrededor a tomar un chocolate. Una pijada.

Vail

Al día siguiente y con las piernas embotadas, nos metimos la primera paliza en coche para visitar el parque nacional de las Montañas Rocosas.

Rocky mountains

Ya solo el viaje en carretera merece la pena, pero además el parque en sí es grandioso.

Buzones de los ranchos

Con todas las cumbres nevadas, los lagos congelados (se pueden atravesar caminando por su superficie), y una multitud de animales salvajes desde alces, ciervos, lobos, cabras montesas,…

Alces

El tercer día amaneció con una nevada de unos 20cm y claro, no es plan pagar 109$ de “lift ticket” para no poder esquiar bien. 

Breckenridge

Como alternativa nos dedicamos a visitar los alrededores de Dillon así como las estaciones de esquí más próximas. La sorpresa del viaje? Sin duda el pueblo/estación de esquí de Breckenridge.

Breckenridge

Espectacular. Es un antiguo pueblo minero que ha conservado muchas de sus casas tradicionales y las ha reconvertido en tiendas de material de esquí o pequeños restaurantes o cafeterías. Sin duda, si algún día vuelvo a Colorado este será mi destino.


Breckenridge


La estación de esquí es también grandiosa, y muy bonita, y con unas vistas por todos los lados que te dejan sin aliento. El gigantesco lago junto al pueblo lo utilizan los locales para hacer kite surfing. Es espectacular ver como se lo pasa la gente practicando un deporte tan de mar en lo más alto de una montaña.

Breckenridge


Además pudimos visitar las estaciones de Keystone:

Keystone

Y de Arapahoe Basin:

Arapahoe Basin

Con precios mucho más razonables, aunque de menor extensión.


A 3500m. Se puede esquiar por encima de los 4000m

El cuarto día nos metimos la segunda paliza en coche hasta Aspen (unas 2h30’). La estación de Aspen consiste en 4 núcleos y nosotros decidimos esquiar en el más importante que está a unos 20 minutos del centro del pueblo: Snowmass.

Aspen Snowmass

Como su nombre indica tienen nieve a cascoporro. La estación es muy bonita, con todo tipo de pijadas que el elevado precio del forfait (109$) trata de justificar. Restaurantes espectaculares en medio de las pistas, teléfonos de emergencias por todos los lados, pañuelitos para los mocos al comienzo de los telesillas, pisteros por todos los lados,…pero lo mejor, otra vez la nieve.

Aspen Snowmass

Es divertidísimo salirse de las pistas por un lateral y esquiar entre los pinos con nieve polvo. Por desgracia es difícil pillar zonas sin trillar cerca de las pistas, para lo cual habría que aventurarse por detrás de las montañas, cosa que hace mucha gente, pero yendo solo por ahí no es muy recomendable. Pero bueno, para la próxima ocasión.

Aspen Snowmass

Por la tarde bajamos a cenar a Aspen, y la verdad que como pueblo nos decepciono un poco. Es verdad que tienen unas tiendas de superlujo y algunos hoteles muy chulos, pero creo que no justifica que sea el pueblo de EEUU con el metro cuadrado más caro.

Aspen

Personalmente me quedo con Breckenridge. El valle no es tan frondoso y verde. Al estar más hacia el Oeste de las rocosas todo es mucho más seco, y el valle principal está ocupado por un superaeropuerto de montaña donde aterrizan los aviones de los millonarios (y no me refiero a pequeños aviones privados, sino a aviones de tamaño mediano).

Rancho
Y el quinto día ya fue la locura en la carretera. Desde Dillon, tomando rumbo al sur nos dirigimos a visitar el parque nacional Great Sand Dunes.

Great Sand Dunes

A pesar de la paliza en coche mereció la pena con creces. La duna que se ha formado en las estribaciones de las Montañas Rocosas es alucinante. Es todo un contraste ver una duna altísima que alcanza alturas de hasta 250m de alto (la más alta de EEUU) junto a picos de casi 4000m de altitud. La diferencia de colores entre las sombras de las dunas, las montañas verdes y las amarilla zonas de pastos son espectaculares.

Great Sand Dunes

A la vuelta paramos a visitar un antiguo pueblo de buscadores de Oro llamado Cripple Creek, que actualmente se ha reconvertido en un casino para jubilados y rednecks.

Cripple Creek

Es alucinante ver la cantidad de pueblos apartados con casinos que hay en EEUU. Es como que el juego esta aceptado, pero no lo quieren tener ni muy cerca ni muy accesible para la gente de las grandes ciudades. De hecho la carretera de acceso desde Denver o desde Colorado Springs es bastante tortuosa.



Total casi 1.400 millas (2250km) en 5 días. It is not turkey's mucus.
Una vez cumplido el sueño de la infancia, solo me queda saborearlo, y pensar que quizá, algún día, volveré.

K